Había una vez tres lindas ardillitas que eran muy alegres. Vivían en un hermoso jardín donde había muchas flores.
De pronto, la más pequeña quedó atrapada en unos rosales, y sus compañeras, al verla atrapada, fueron a ayudarla, pero no podían. De repente, se escuchó un ruido, y ellas salieron a esconderse mientras la que estaba atrapada se quedó ahí, asustada. Era un gato que paseaba por el rosal. De repente, el gato vio a la pequeña ardilla y quiso atraparla, pero no pudo.
De repente, se oyó otro ruido y el gato salió corriendo, pero eran las ardillas que hicieron bulla. Después de mucho tiempo, pudieron lograr sacarla, y se reunieron las tres.
Las tres ardillitas, felices de haber escapado del peligro, decidieron regresar a su casita en lo alto del roble más grande del jardín. Sin embargo, mientras subían, escucharon un leve sollozo proveniente del arbusto cercano. Al acercarse, descubrieron a un pequeño colibrí atrapado entre unas ramas llenas de espinas.
—¡Tenemos que ayudarlo! —dijo la ardilla más grande, con determinación.
Con mucho cuidado, usaron sus patitas para apartar las espinas, y poco a poco lograron liberar al colibrí, que, agradecido, les contó algo sorprendente:
—Gracias por salvarme. Como recompensa, les mostraré un lugar secreto del jardín que pocas criaturas conocen.
Las ardillitas lo siguieron, y pronto llegaron a un rincón escondido donde había un árbol mágico cargado de frutas doradas y una fuente de agua cristalina que parecía brillar bajo la luz del sol.
—Este es el Árbol Dorado —dijo el colibrí—. Sus frutos son especiales y les darán energía para protegerse de cualquier peligro.
Desde ese día, las tres ardillitas no solo vivieron felices, sino también protegidas, gracias a los regalos del Árbol Dorado y su nueva amistad con el colibrí.
Vídeo Intro Canal Youtube Infantil Ilustrativo Verde y Marrón de CHISPE BAQUE TATIANA ARACELY






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